Políticos italianos más despreciados que las prostitutas

Lunes, 15 Septiembre   

El país más viejo del mundo se prepara para las quintas elecciones en los últimos quince años. Según todos los analistas, además de vieja (larga vida y pocos niños), Italia se convirtió en un país egoísta, empeñado en la defensa de los retazos de felicidad conquistados a duras penas en los años pasados. Una tierra que el año último vivió una ola de deslegitimación de sus políticos, acusados de incapacidad y de haber construido un sistema de servidumbres sin igual en el mundo. Prácticamente, en la Italia actual, los políticos son más despreciados que las prostitutas.

Un país con pocos ricos, con la mayoría de la población viviendo de la compra a crédito. Los operarios italianos ganan menos que los españoles y los griegos (franceses y alemanes, ni pensar). Con cuatro millones de inmigrantes que hacen casi todo el trabajo sucio, en los campos, en las oficinas, en las familias.

Las esperanzas y los ideales que marcaron la campaña electoral de 2006 desaparecieron. Los temas de aquel momento (conflicto de intereses, paz y guerra, lucha al terrorismo, honestidad, lucha contra la mafia, programas decentes para la televisión) fueron liquidados por una formidable invasión de devotos y beatos en todos los sectores de la vida pública italiana, un fenómeno sin igual en Europa. Por aquí se come y se bebe Papa a cualquier hora del día y de la noche, se acusa a las mujeres de asesinas no sólo en caso de aborto, sino hasta si toman la píldora anticonceptiva.

En pocas semanas, un terremoto derrumbó lo que quedaba. La mujer del ministro de Justicia fue encarcelada, su marido recibió aplausos unánimes en el Parlamento, cayó el gobierno de Prodi, la mujer del ministro fue liberada y le agradeció al Padre Pío (el santo más popular del país) por su ayuda. Ahora, en el escenario político, dos hombres se disputan el voto de los italianos: Walter Veltroni y Silvio Berlusconi. El primero representa la Italia buena gente, un poco cansada, con un toque de juventud (por aquí los jóvenes en general tienen 50 años). El segundo es el zorro peludo y millonario que está en carrera por quinta vez con sus 71 años bien vestidos, teñidos y estirados.